
TIJUANA, AGOSTO 30, 2026.- La agricultura consume el 76% del agua en México, de manera que para lograr una mayor seguridad hídrica no solo se necesita pasar de una agricultura convencional a una regenerativa, sino también que a los productores agrícolas les empiece a importar el ahorro de agua, un recurso que hoy prácticamente no les cuesta.
Así lo remarcó el ingeniero bioquímico José Carmelo Zavala Álvarez, director del Centro de Innovación y Gestión Ambiental México (CIGAMX), en el marco de la sesión 173 del Seminario Permanente para el Desarrollo Sustentable, afirmando que hoy a muchos agricultores no les hace sentido ahorrar agua, porque para ellos es tan barata que prácticamente no les cuesta.
“Es terrible que siendo la agricultura el gran consumidor del agua, muchos de los productores agrícolas no tengan una motivación para hacer un uso eficiente de ella; tal vez no directamente a través del precio, pero me parece que sí tendríamos que hallar el modo de que a este actor relevante en el uso del agua le empiece a importar el ahorro de este recurso”, dijo.
La agricultura, agregó Zavala Álvarez, ha sido históricamente el gran consumidor de agua y aunque buena parte de su producción es para consumo humano, a veces hasta distinguimos la jerarquía o priorización del consumo de agua entre la agricultura y las ciudades.
El empresario y ambientalista, egresado del Programa LEAD del Colegio de México, dijo que a la agricultura también se le ha acusado del avance de la deforestación, del empobrecimiento de suelos, el uso de fertilizantes o la falta de tecnología para el uso eficiente del agua, cuando ya hay distintas metodologías y tecnologías disponibles, como la agricultura regenerativa.
“La disponibilidad del agua nos está llevando a la necesidad de un mejor y eficiente consumo, porque el agua es un tema socio ambiental que nos está orillando a tener mayor capacidad de gestión de los problemas en todas las cuencas hidrológicas del país, y si añadimos a la agricultura variables como huella hídrica o agua virtual, se vuelve aún más complejo”, opinó.
Al moderar el Seminario, la asesora técnica del CIGAMX, Jessica Castañeda Castillo, destacó la necesidad de recordar una idea fundamental: que la salud del suelo es una condición indispensable para la salud de todo el sistema agrícola, por ello la Secretaría de Agricultura señala que el suelo es un recurso finito y su regeneración puede tomar cientos de años.
“Los suelos funcionan como reservorios de agua y participan en la regulación de la disponibilidad para los distintos cultivos; prácticas como mantener la cobertura vegetal, reducir la perturbación del suelo, incorporar materia orgánica, favorecer la biodiversidad y mejorar la estructura del suelo, traen beneficios que van más allá del manejo de una parcela”, dijo.
La ingeniera químico dijo que el Instituto Mexicano de la Tecnología del Agua ha señalado que este tipo de prácticas aplicadas a gran escala tienen potencial para restaurar la salud ambiental y de las cuencas, por ello, una pregunta clave es: ¿Se puede producir alimentos y, al mismo tiempo, recuperar la capacidad de los territorios para almacenar o regular el agua?
Por su parte, el maestro Luis Gerardo Domínguez, subdirector del CIGAMX, apuntó que hablar de los suelos es también una conversación sobre la seguridad hídrica nacional, por lo que el reto es pasar de pensar únicamente en cómo ahorrar agua y empezar a preguntarse cómo hacer que el territorio sea capaz de conservarla mejor.
Explicó que, según datos de la Conagua, el uso agrícola representa cerca del 76% de la extracción de agua registrada en sus estadísticas, de modo que hablar de seguridad hídrica es hablar de cómo se producen los alimentos y qué tan eficiente es el uso del agua en el campo.
La seguridad hídrica, añadió, no inicia sólo en una presa o un acuífero, también empieza en el suelo, ya que un suelo degradado tiene menor capacidad para infiltrar y retener agua, pero prácticas que favorecen su estructura y cobertura ayudan a mejorar procesos hidrológicos.
“Baja California enfrenta condiciones de disponibilidad hídrica restrictivas y una fuerte presión sobre fuentes de abastecimiento, por eso consideramos que las experiencias que vinculan agricultura, suelo, eficiencia hídrica y manejo de cuencas tienen un enorme valor”, comentó.
Como expositor del Seminario, con el tema “Agricultura regenerativa y seguridad hídrica: del suelo a la cuenca”, el doctor Oscar Adrián Leal Nares, director general del Fondo de Agua Cauce Bajío, explicó cómo a través de técnicas como la agricultura regenerativa y la seguridad hídrica, se puede no sólo producir mejor, sino recuperar el suelo en pro de la cuenca.
Explicó que Cauce Bajío es el Fondo de Agua Guanajuato, una plataforma de acción colectiva que contribuye a la seguridad hídrica de América Latina y el Caribe, por lo que es una alianza latinoamericana comprendida por 26 fondos de agua en 11 países.
Al mostrar resultados obtenidos en Guanajuato, detalló que productores de maíz y cebada que consumían alrededor de 11 mil metros cúbicos de agua por hectárea en una agricultura convencional, han podido ahorrar hasta 30% del agua a través de recetas de riego, pero parcelas que ya utilizan prácticas de agricultura regenerativa, logran hasta un 42% de ahorro.
“El agua nos interesa a nosotros, como dependencias o a las organizaciones, pero al productor no le interesa ahorrar agua porque el agua realmente se paga muy poco, o lo que se paga es la electricidad”, aclaró Oscar Leal.
Al trabajar con ellos, explicó, o cuando realizamos un acercamiento, le decimos: “necesito que tú hagas modificaciones para que ahorres agua”, pero al productor no le hace sentido, lo que le hace sentido es que sea más productivo, porque está teniendo ganancias muy marginales.
Detalló que, para demostrar a los productores que la agricultura regenerativa es una opción muy válida para una mayor rentabilidad, Cauce Bajío implementa un modelo de transición, porque a los productores no se les cambia de un día para otro de la agricultura convencional a la regenerativa, sino que se usan parcelas de transición para ir avanzando a la regenerativa.
“En una parcela de transición nosotros les podemos ahorrar hasta 14 mil 451 pesos, gracias a qué, a ahorros en combustible, ahorros en fertilidad y ahorros en muchos puntos en los que ellos producen; y en agricultura regenerativa, si bien los ahorros no son tantos como en las de transición, sí pueden ahorrar ellos aproximadamente 11 mil 600 pesos”, ejemplificó.
Los rendimientos que tenemos en línea base del maíz, comentó Leal, son de 10.5 toneladas y lo que hemos podido aumentar con agricultura regenerativa es hasta 13.5 toneladas.
Un productor convencional, explicó, en donde la producción es de 10.5 toneladas y en un precio que aproximadamente rondó los 5 mil pesos, un productor logra obtener después de la venta 52 mil 211 pesos, pero los costos de producción fueron de 50 mil pesos, entonces logra una ganancia aproximada de 2 mil 211 pesos por hectárea, una ganancia muy marginal.
“Con productores con los que hemos trabajado la agricultura regenerativa, en una producción de 13.5 toneladas, en 5 mil pesos, un productor obtiene 67 mil 500 pesos, con costos de producción de 38 mil 527 pesos, es decir, ellos obtienen una ganancia de 28 mil 973 pesos por hectárea; aquí es donde al productor le empieza a hacer sentido el cambiarse”, finalizó.



















