A la memoria de Octavio Fabela «Rabanito» Que En Paz Descanse

Octavio Fabela falleció la madrugada de este lunes 7 de septiembre en su casa, víctima de un infarto.

TIJUANA, SEPTIEMBRE 7, 2026.- Esta foto es la que mejor retrata a Octavio Fabela Ballinas, conocido en el ambiente «artístico» como el «Rabanito».
Un pelirrojo nacido el jueves 25 de septiembre de 1969 en la Ciudad de México, se abrió paso desde niño caminando entre vicisitudes.
Pero no solo caminaría en Tijuana. Desde niño comenzó su larga caminata contra la adversidad en la Ciudad de México, más tarde en León Guanajuato donde pasó una parte importante de su infancia.
Octavio, nació en la Ciudad de México, pero su espíritu indomable, tal vez en el fondo solitario lo proyectaría a tener una vida con giros inesperados que, sin duda, requirieron de toda su astucia e instinto de supervivencia.
Así, casualmente al preguntarle sobre su vida, rebelde como era, me llegó a contar que dejó su casa por desavenencias con sus padres y ya no regresó.
Vagando por las calles encontró un amigo que lo proyectaría hasta León Guanajuato, su segunda casa, donde encontró cobijo y amparo por parte de sacerdotes de un Orfanato, en el cual haría amigos, y para toda la vida.
Cada fin de año, juntaba regalos y se iba a Guanajuato para compartir con su grupo familiar. Regresaba renovado para continuar en la chamba de reportero, como se le observa en la foto (crédito a quien la tomó, por favor)
En los 90´s el «Rabanito» había aprendido a hablarle de tú al Sistema Operativo Windows y tenía dotes de diseñador. Se metió de lleno a la formación digital y no siguió en ese camino porque lo suyo era la profesión de andar las calles.
Como muchos jóvenes Octavio logró estudiar en el CBTIS 77 de León, Guanajuato. Ahí adquirió conocimientos de computación de los 80´s, suficiente para poder moverse cómodamente y dar mantenimiento a las incipientes computadoras de los 90´s.
Trabajaba con Luis Arturo Valdez Otañez (QEPD) quien lo tenía en su oficina como el genio de las computadoras. Precisamente ahí lo conocí, callado, concentrado en su trabajo, muy servicial e indisciplinado… ja, ja, ja… Como dije: le gustaba la libertad, la calle.
Oye, Odilón, tú que andas en eso de los medios… Si sabes de una chamba me dices por favor….
-Quieres dejar al Donas?
Es que ya me aburrí y quiero trabajar en lo que se pueda, pero en los medios, eso es lo mío.
Octavio ya había trabajado en periódico impreso su habilidad para meterse en los trabajos le permitió hacer notas sobre todo en periódicos como el Baja California donde un día me contó:
-Me salí del Baja, porque son rete mala paga…
-¿Cómo? ¿Te quedaron debiendo?
-Por ordenes de arriba, por escribir mi apellido «Fabela» con «b» de burro me descontaban de mi cheque…
-Pero Favela se escribe con «v» ¿no?
Se me quedó viendo serio, casi como si me quisiera dar un zape para señalar:
-Uyyyyy! ¿¿¿Tú también????
Ambos reímos y le pedí que me explicara, aunque ya me imaginaba que el juez del registro civil así había registrado su apellido con «b» de burro…
Jamás reclamó, nunca les dijo nada, no les presentó su acta de nacimiento, así era Octavio Fabela con «b».
Yo digo que con una gran resistencia a las injusticias de la vida, sin chistar palabra alguna.
Esta no era una anécdota chistosa creo que resumía su vida, su forma de pensar y ver las cosas y el periodismo, le dio la oportunidad de desfogar preguntas que buscaban tal vez la justicia, tal vez la congruencia, la nota periodística.
El hombre que perdimos esta madrugada, fue uno de los más valientes que he conocido…
A su llegada a Tijuana trabajó en una tintorería y lo hacía con el único fin de que le dejaran dormir en el auto de reparto que dejaban estacionado frente al negocio.
Alguna vez le pregunté si se había casado y con una mirada inquisidora me respondió
-No! para qué!
Comprendí, como en el caso de Joel «El Chino» un fotógrafo de nota roja (quien también estuvo en un Orfanatorio y jamás se casó) que el dolor profundo que se trae en el alma, al no haber formado una familia entera, al ser maltratado por la vida, lo que menos quiere uno es heredar lo mismo a otros niños.
Querido Octavio mi «Rabanito» gracias por darme siempre los buenos días a las 7:00 de la mañana cuando te mandé religiosamente a tu WhatsApp la liga para sintonizar mi noticiario.
Me regresaste los buenos días por 21 años querido hermano y jamás me fallaste con aquella tu respuesta: «BUEN DIA».

Te mereces el cielo Bro.

Octavio Fabela falleció la madrugada de este lunes 7 de septiembre en su casa, víctima de un infarto. Descanse en Paz nuestro gran compañero y amigo.
Dos grandes amigos Octavio Fabela «Rabanito» y Juan Carlos «Payaso Ruín» ya están ambos reunidos en el Cielo de los Periodistas.

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