TECATE, DICIEMBRE 6, 2018.- Muy temprano, la muerte las esperó paciente en la carretera de El Hongo para terminar con la vida de dos jóvenes maestras y dejar mal herido al chofer del vehículo en el que transitaban. Iban a trabajar con otras 12 maestras más.

Superficie mojada, cielo cerrado por lluvia y en penumbras, apenas había amanecido. Un total de 14 maestras y un chofer de 69 años de edad, Don Librado Rodríguez, se accidentaron. La pesada camioneta panel -reza el parte policíaco- se movía rápido, a “exceso de velocidad” en una carretera fría que había formado una tenue capa de agua nieve, en medio de una racha de lluvia y bajas temperaturas.

En un instante, pasajeros que salieron de Mexicali y en otro, cuerpos que dan vuelta en el interior de la Panel Ford Econline con placas de circulación X81NRB4. La volcadura fue tatal para todas y el chofer terminó con la cabeza abierta.

Las cabezas reventaron las ventanas, los cuerpos de las maestras se salieron y cayeron en la terracería, la carretera brillosa por el agua se alejaba bruzcamente mientras el vehículo rodaba descontrolado hasta que sus llantas se sumieron en el barro mojado del terreno.

Don Librado quedó inconsciente.

Las maestras Mariana (27 años) y Brandi (26 años) expulsadas del vehículo  y aplastadas por este.

Otras maestras con lesiones en las cervicales por el latigazo del accidente y una maestra de nombre Deniss Carrasco, con seis meses de embarazo, en estado crítico.

La camioneta había dejado de rodar al atascarse en un talud. Las sobrevivientes harían sido atendidas por personal de Caminos y Puentes que arribaron con su unidad de color verde y blanco para colocar conos y abanderar el accidente.

Los cuerpos de las dos maestras expulsadas por las ventanas de vehículo fueron cubiertas con cobijas de colores porque ellas habían dejado de respirar. Cubrirlas contra el morbo de los que pasaban por la carretera, cubiertas sus caras por respeto, para no impresionarse con el término de la vida en forma accidental, para no ver la sangre y lo que los forenses llaman el rictus mortis que hace callar a quien lo mira, un silencio de preocupación y espanto.

A sirena abierta llegó como siempre apresurada la Cruz Roja, para atender a los heridos y emprender el traslado despacio sobre una carretera sumamente resbalosa hacia el Hospital General de Tecate.

Viajar, varias decenas de kilómetros hacia las comunidades estudiantiles en Baja California es común. Entre el gremio magisterial esto es normal. Vivir en una comunidad y tener que ir lejos para impartir clases es parte del apostolado magisterial.

El derrape y volcadura que terminó con la vida de Mariana Herrera, de 27 años de edad (quen hace 5 meses dio a luz a un bebé por lo que acababa de incorporarse a su trabajo como docente) y Brandi Villalobos de 26, ambas maestras asignadas a Tecate pero residentes de Mexicali.

En el Hospital del ISSSTE fueron trasladados Gabriela Douret, de 25 años de edad, y Johana Díaz, de 25 años, ambas con prioridad amarilla, además de Aurora Carolina e Hilda Hija Herrera, ambas de 26 años de edad y con “prioridad verde”.

Finalmente el Hospital General son atendidos Denisse Carrasco, de 26 años de edad, con un embarazo de ocho meses y considerada clínicamente de “prioridad roja” por su estado de salud; Careli Cuevas Rojo, de 23 años, Arleth Mosqueda Sauceda, de 24 años, y Adriana López Villanueva, de 30 años, las tres con “prioridad amarilla”. También allí se encuentra el conductor Librado Rodríguez Loaiza, de 69 años de edad, con “prioridad roja”.

Policías Federales determinaron de acuerdo con el peritaje que en aquel camino recto, solo el exceso de velocidad pudo haber ocasionado el accidente.

Una cobija afelpada sobre sus rostros mientras cae una ligera lluvia y en la soledad de la terracería en espera del Semefo.

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