LA RUMOROSA, FEBRERO 27, 2021.-Considerado el descanso con la estatua en honor al “Caballo Blanco” como un atractivo especial para los paseantes y choferes de unidades que transitan por La Rumorosa, el sitio recibe mantenimiento constante por parte del FIARUM que administra este tramo de la autopista de peaje. 

Así lo confirma Carlos Gómez González, administrador general del Fideicomiso Público de Administración de Fondos e Inversión del Tramo Carretero Centinela-La Rumorosa (FIARUM), al referirse a las mejoras llevadas a cabo en este espacio tipo mirador, con una vista privilegiada, situado a más de mil metros de altura sobre el nivel del mar, en el kilómetro 54.0 del cuerpo descendente rumbo a Mexicali.

Muy recientemente, la semana pasada, para ser específicos, empleados del FIARUM realizaron mejoras al emblemático espacio donde está la escultura del corcel blanco que hace alusión al afamado corrido del cantautor José Alfredo Jiménez, en cuyo honor fue inaugurada la estatua el 17 de enero del 2020.

Estos trabajos de remozamiento y limpieza son ejecutados de manera cotidiana para mantener en las mejores condiciones posibles los descansos y todas las áreas de la carretera de cuota que administra el FIARUM, para brindar a los usuarios la mejor atención y un lugar apacible donde puedan descansar, al igual que tomar alguna fotografía para su recuerdo.

Es oportuno rememorar detalles de la ceremonia inaugural celebrada en esa fecha histórica para “La Rumorosa”, en la que fue develada e inaugurada la estatua nívea majestuosa que es ya un ícono del paisaje en la cima de la montaña bajacaliforniana, famosa a nivel internacional por su conformación rocosa, flora endémica y fauna silvestre.

La mítica belleza que distingue a esta región montañosa de Baja California, rinde un justo homenaje a la memoria del cantautor mexicano José Alfredo Jiménez Sandoval, con la instalación del monumento al emblemático “caballo blanco”, que según el corrido del mismo nombre, “subió paso a paso por La Rumorosa”, con destino a Tijuana.

Así lo dice en la canción que el artista escribió en 1958, inspirado en una gira artística que lo llevó a recorrer el Pacífico mexicano, como en los años sesentas y setentas se acostumbraba presentar las “caravanas artísticas” y había que trasladarse regularmente por carretera para ir “puebleando” y participar en presentaciones en cada sitio del recorrido.

Esa misma pieza musical de la autoría del inolvidable José Alfredo Jiménez, que cobró fama en 1960, inspiró a los artistas cachanillas Víctor Rodríguez Peña y Francisco Méndez Ferratt, para diseñar una escultura del famoso “caballo blanco” que desde hace poco más de un año, es el atractivo de quienes arriban a este parador del kilómetro 54.0 en la cuesta descendiente de La Rumorosa.

En la develación del monumento, atestiguada por autoridades locales y estatales encabezadas por el gobernador del Estado, Jaime Bonilla Valdez, estuvo presente como invitado de honor, el señor José Alfredo Jiménez Gálvez, hijo menor del cantante, quien se mostró profundamente emocionado al comprobar que su padre sigue en la memoria de los mexicanos, en particular de esta región del noroeste mexicano.

Comentó entonces: “…Me dicen que mi padre falleció en 1973, pero yo todavía no lo creo, hace poco ganó un Grammy y es porque la gente todavía lo tiene en el corazón y no lo va a soltar…”.

Y así, cobró nueva oleada de recuerdos “El Caballo Blanco”, como el finado cantautor describió a su automóvil Chrysler Imperial New Yorker 1955, del que narra musicalmente en la estrofa que reza en los siguientes términos: “Por Mexicali sintió que moría, subió paso a paso por La Rumorosa, llegando a Tijuana con la luz del día… cumplida su hazaña se fue a Rosarito y no quiso echarse hasta ver Ensenada”.

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