BEIRUT, AGOSTO 5, 2020.- Unas 300 mil personas se encuentran sin techo este miércoles en Beirut, al día siguiente de las explosiones que sacudieron el puerto, indicó el gobernador de la capital libanesa Marwan Aboud, quien estimó el costo de los daños en más de tres mil millones de dólares.

“He recorrido Beirut, los daños pueden elevarse a entre tres mil y cinco mil millones de dólares”, indicó a la AFP el gobernador, precisando de todos modos que esperaba una evaluación de expertos e ingenieros. “Cerca de la mitad de Beirut está destruida o dañada” y hay entre 250 mil a 300 mil personas sin techo, dijo.

El presidente francés Emmanuel Macron viajará a Líbano el jueves para ofrecer apoyo después de la tragedia.

La oficina de Macron informó el miércoles a The Associated Press que el líder francés se reunirá con los líderes políticos libaneses. Líbano es un antiguo protectorado francés y los países mantienen estrechos lazos políticos y económicos.

Francia también enviará varias toneladas de ayuda y trabajadores de emergencia.

No estuvo claro qué causó la explosión, que parecía haber sido provocada por un incendio y que tuvo la fuerza de un terremoto. Fue la más potente registrada nunca en la ciudad, que estuvo en la primera línea durante la guerra civil (1975-1990) y ha soportado conflictos con la vecina Israel y periódicos ataques y bombardeos terroristas.

Búsqueda de desaparecidos

Decenas de personas estaban desaparecidas y sus familiares pidieron ayuda para encontrarlos a través de las redes sociales. Una página de Instagram llamada “Localización de victimas de Beirut” se llenó de fotos de desaparecidos y los conductores de los programas de radio leyeron los nombres de los heridos y desaparecidos durante la noche. Muchos residentes se trasladaron a casas de amigos o parientes luego de que sus departamentos quedaron dañados y se curaron sus propias heridas porque los hospitales estaban desbordados.

Líbano estaba ya al borde del colapso por una grave crisis económica que causó protestas multitudinarias en los últimos meses. Los hospitales enfrentaban un repunte de contagios de Covid-19 y preocupa que el coronavirus pueda propagarse más a medida que la población desborde los hospitales.

No había evidencia de que la explosión fuese un ataque. En su lugar, muchos líbaneses achacaron el incidente a las décadas de corrupción y mal gobierno de una clase política estancada que gobierna la nación mediterránea desde la guerra civil.

El Hospital Universitario Saint George, uno de los principales centros privados de la ciudad y que había estado recibiendo pacientes con Covid-19, estaba fuera de servicio el miércoles tras sufrir graves daños. Un médico, que se identificó como Dr. Emile, dijo que 16 trabajadores y pacientes, incluyendo cuatro enfermeras, murieron en la explosión. Declinó dar su apellido por cuestiones de privacidad.

La explosión también hirió a miembros de las fuerzas de paz de Naciones Unidas en la zona. Bangladesh dijo que 21 miembros de su Marina estaban heridos graves y uno crítico. Italia, uno de los principales contribuidores a la misión UNIFIL, reportó un herido.

El nitrato de amonio

El ministro del Interior, Mohammed Fahmi, dijo a una televisora local que el incidente parecía estar provocado por la detonación de más de dos mil 700 toneladas de nitrato de amonio almacenadas en un almacén del puerto desde que fueron confiscadas en un mercante en 2013.

El nitrato de amonio es un ingrediente habitual en los fertilizantes, pero también puede ser altamente explosivo. Se usó en un atentado en la Ciudad de Oklahoma en 1995, cuando un camión con 2.180 kilos (4.800 libras) de fertilizante y combustible destrozó un edificio federal matando a 168 personas e hiriendo a cientos más.

Las fuerzas de seguridad acordonaron la zona portuaria el miércoles tras la entrada de una excavadora para retirar los restos. Un joven suplicó a los soldados que le dejasen pasar a buscar a su padre, desaparecido desde el incidente. Fue redirigido a un funcionario del puerto que tomó nota de los detalles.

En uno de los distritos más afectados, Achrafieh, trabajadores de defensa civil y soldados trataban de localizar a los desaparecidos y limpiar los escombros. Al menos un hombre seguía atrapado bajo las piedras de un viejo edificio que se vino abajo. Los voluntarios le dieron una botella de oxígeno para ayudarle a respirar mientras otros trataban de liberarle una pierna.

El estallido destrozó numerosos edificios de apartamentos, lo que podría dejar a una gran cantidad de personas sin hogar en un momento en que muchos libaneses han perdido su empleo y han visto como sus ahorros se evaporaban por la crisis monetaria. También preocupa cómo hará el país para seguir importando casi todos los bienes de primera necesidad con su principal puerto devastado.

En un breve discurso televisado, el primer ministro, Hassan Diab, pidió a todos los países y amigos de Líbano que amplíen su ayuda afirmando que “Estamos siendo testigos de una catástrofe real”. El dirigente reiteró su promesa de que los responsables del desastre pagarán por ello, sin comentar la causa.

Trigo perdido

Líbano, una pequeña nación que alberga a más de un millón de sirios que huyeron de la guerra en su país, tiene además un problema de seguridad alimentaria.

El mayor silo de grano del puerto está gestionado por el Ministerio de Economía y Comercio. Imágenes tomadas el miércoles por The Associated Press con drones mostraron que la explosión derribó esos depósitos, arrojando su contenido entre los escombros y la tierra. El país importa alrededor del 80% de su suministro de trigo, según el Departamento de Agricultura de Estados Unidos.

Las estimaciones sugieren que cerca del 85% del grano de la nación estaba almacenado en los silos ahora destruidos.

En declaraciones publicadas por la agencia noticiosa estatal, el ministro de Economía y Comercio, Raoul Nehme, dijo que todo el trigo almacenado en el depósito estaba “contaminado” y no podía usarse. Sin embargo, insistió en que hay suficiente para cubrir las necesidades inmediatas del país. Según Nehme, Líbano importará más trigo.

La crisis económica de Líbano está radicada en décadas de corrupción sistemática de facciones políticas que explotan las instituciones públicas para beneficio de sus partidarios. Después después del final de la guerra civil, los libaneses sufren frecuentes cortes de electricidad y servicio públicos deficientes.

Información de LA JORNADA

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