LOS ÁNGELES, SEPTIEMBRE 11, 2020.- La oleada de incendios forestales que sacude el noroeste de Estados Unidos ha dejado por ahora una decena de muertos en California, cuatro en Oregón y uno en Washington. Más de medio millón de personas han tenido que abandonar sus casas para ponerse a salvo de las llamas, es decir, casi un 10% de la población de Oregón (con 4,2 millones de habitantes) ha sido evacuada. Kate Brown, la gobernadora de este Estado, ha reconocido que el número de fallecidos puede aumentar. “Esta podría ser la mayor pérdida de vidas y propiedades por causa del fuego en nuestra historia”, dijo Brown, mientras los equipos de emergencia siguen realizando rescates y las familias comienzan a informar de sus desaparecidos. En lo que va de año, más 12.500 kilómetros cuadrados se han quemado desde el norte de Oregón hasta la frontera estadounidense con México, según cuenta el diario The Washington Post.

En el boscoso Estado de Oregón nunca se había vivido una temporada de fuegos parecida. Una combinación de altas temperaturas sostenidas y vientos fuertes ha convertido este Estado en el centro de los incendios de este verano. El fenómeno se repite todos los años en California: lluvias en invierno que provocan un exceso de maleza; temperaturas extremas en verano y sequedad que eliminan por completo la humedad, y rachas de vientos fuertes en septiembre y octubre que provocan fuegos por todo el Estado. Los recursos antiincendios de California son muchos, y aun así este año están al límite.

El viento no cesa y amenaza con seguir llevándose vidas por delante. Como la de un niño de 12 años y su abuela en el pueblo de Detroit, al norte del Estado. La gobernadora Brown pidió a todo el Estado que estuviera “en alerta” y avisó de que el peligro se va a prolongar toda la semana. Por otro lado, las autoridades investigan si el incendio originado el martes a las afueras de la ciudad sureña de Ashland, conocido como el incendio de Almeda, y uno de los más mortíferos de la zona, fue provocado. “Tenemos buenas razones para creer que hubo un elemento humano”, ha declarado Rich Tyler, portavoz de la oficina del jefe de bomberos del Estado. “Vamos a seguir adelante con la investigación criminal hasta que tengamos razones para creer que fue de otra manera”.

Las llamas se aproximaban este jueves por la noche a la capital del Estado, Portland, por lo que alcalde,Ted Wheeler, declaró el estado de emergencia. Oregón ha pedido a la Casa Blanca la declaración de emergencia nacional, lo que permitiría movilizar recursos federales en las operaciones contra el fuego. Los recursos de este Estado (con 4,2 millones de habitantes), están al límite, según su gobernadora. El miércoles por la noche aún no había respuesta del Gobierno de Trump.

Por su parte, en el Estado de Washington, donde han ardido casi 2.500 kilómetros cuadrados, un bebé de un año murió y sus padres están en estado crítico al no haber podido escapar de las llamas en el incendio originado en el condado de Okanoga, al noreste de la región.

California, devorada de nuevo por las llamas
Mientras, California, que ya contabiliza una decena de fallecidos, mantiene casi una treintena de focos sin extinguirse. Las autoridades emitieron una orden de cerrar los 18 espacios naturales protegidos que tiene por las condiciones extraordinarias de sequedad, calor y viento que están alimentando más de dos docenas de incendios por todo el Estado y que ya han batido el récord histórico de hectáreas quemadas. La cifra supera ya el millón de hectáreas, 20 veces más de lo que se quemó el año pasado, cuando fue relativamente exitosa la lucha contra el fuego.

En Sierra Nevada, al noreste de Fresno, sigue ardiendo sin control el llamado Creek Fire, un incendio que ya ha consumido 66.000 hectáreas de una zona muy boscosa. Se calcula que ha quemado unas 360 viviendas y amenaza más de 5.000. Las órdenes de evacuación y cortes de carreteras afectan a grandes zonas alrededor de Fresno. La Guardia Nacional ha tenido que realizar varios rescates en helicóptero de grupos de decenas de personas atrapadas por el fuego cuando estaban pasando el fin de semana del Día del Trabajo en la zona. En la noche del lunes al martes realizaron hasta ocho misiones de rescate.

La mayor preocupación de las autoridades estaba el miércoles en un nuevo fuego surgido el día anterior alrededor de Oroville, al noreste de Sacramento. La agencia antiincendios asegura que ha quemado alrededor de 100.000 hectáreas a toda velocidad y amenazaba las poblaciones de Paradise y Concow, que fueron arrasadas en el incendio de 2018 y donde se registró el mayor número de muertos (85) en un incendio en California. En la noche del miércoles, el sheriff del condado, Kory Honea, que ya tuvo que lidiar con aquella tragedia, confirmó que han encontrado tres cadáveres relacionados con el incendio en dos lugares distintos.

Los 28 fuegos activos en California han obligado a la evacuación de 64.000 vecinos en uno u otro momento, según dijo un portavoz de CalFire a Los Angeles Times. El miércoles y jueves, contribuyó a la sensación de apocalipsis el cielo de la bahía de San Francisco, que amaneció completamente con un color rojo intenso debido a la mezcla de un pequeño incendio cercano con la niebla de la ciudad. Sus residentes compartieron fotos del cielo en las redes sociales. La contaminación de aire provocada por la gran cantidad de humo está poniendo en peligro las vidas de los millones de habitantes de la costa oeste. El domingo, la ciudad de Los Ángeles registró el pico más alto de contaminación por ozono en 26 años.

El martes, el gobernador de California recordó que la situación de los incendios en California empeora año a año por el endurecimiento de las condiciones climáticas en la última década, que provocas cada vez más lluvia y cada vez más sequedad en un Estado acostumbrado a una estabilidad excepcional en el clima. “No tengo ninguna paciencia para los negacionistas del cambio climático”, dijo Gavin Newsom.

Información de EL PAIS

Deja un comentario

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here