ESTADOS UNIDOS, ENERO 11, 2018.  En un operativo realizado en 17 estados del país, la policía migratoria realizó el miércoles una redada en cerca de 100 establecimientos de la cadena 7-Eleven. El objetivo era investigar la legalidad de los empleados, muchos de ellos inmigrantes, resultando en 21 detenciones.

Es la primera vez que la agresiva estrategia de deportaciones impulsada por Trump pone su mira en una gran empresa.

Antes del amanecer, centenares de agentes desde el distrito coreano de Los Ángeles hasta Nueva York, pasando por Washington y otros estados como Florida, inspeccionaron y estrevistaron a empleados y gerentes de los pequeños establecimientos.

“Las acciones de hoy son un mensaje poderoso a las empresas estadounidenses que contratan y emplean a inmigrantes indocumentados“. “Nosotros aplicaremos la ley, y si ustedes están saltándose la ley, serán consecuentes de sus hechos”, afirmó en un comunicado Thomas D. Hofman, el director interino de la agencia migratoria.

El responsable de las investigaciones de la agencia migratoria, Derek Benner, describió la operación de la siguiente manera: “Es un calentamiento para lo que nos espera este año. Verán más inspecciones de gran envergadura como esta”.

El dispositivo de este miércoles, supone una nueva táctica para la Administración Trump, que desde que ocupó la Casa Blanca hace casi un año, ha desplegado una dura retórica antiinmigrante y exigido al Congreso que le cumplan su capricho hecho promesa de campaña de construir un muro en la frontera sur, además de aprobar un veto migratorio contra refugiados e inmigrantes de países musulmanes.

El ejecutivo ha aumentado las deportaciones en un 40% desde el pasado enero. Mientras, la entrada de inmigrantes que cruzan la frontera con México ha caído un 24%.

Con más de 60 mil establecimientos en todo el mundo, 7-Eleven es uno de los conglomerados principales de tiendas de conveniencia en Estados Unidos. Muchos de sus locales están abiertos las 24 horas y venden una amplia gama de productos básicos y snacks.

En un comunicado enviado a The Washington Post, la empresa basada en Texas, se desligó de sus franquicias y defendió que no es responsable del proceso de contratación en cada establecimiento.

Las investigaciones del miércoles proceden de una operación realizada desde hace cuatro años en uno de los locales de la empresa en Nueva York, en el que las autoridades arrestaron a nueve dueños y gerentes por “amparar a inmigrantes indocumentados”.

FUENTE: EL PAÍS

 

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