WASHINGTON, NOVIEMBRE 27, 2020.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró ayer que abandonará la Casa Blanca si el Colegio Electoral certifica que el demócrata Joe Biden ganó los comicios del pasado día 3, en lo que más se acerca a una aceptación de su derrota.

Sin embargo, el republicano advirtió que si lo hacen, cometerían un error, y agregó: va a ser muy difícil conceder la victoria de Biden, quien debe asumir el cargo el 20 de enero.

Trump emprendió un esfuerzo político y judicial sin precedente para cuestionar los resultados de la votación y ha llevado a cabo varias acciones legales que han sido desechadas por tribunales de todo el país.

Con motivo de la fiesta de Acción de Gracias, en su primer encuentro con la prensa respondiendo preguntas tras los comicios, y después de departir por videoconferencia con las tropas estadunidenses en el extranjero, el presidente expresó que con seguridad abandonará la Casa Blanca una vez que los resultados sean oficiales.

Al preguntarle sobre si dejaría la Casa Blanca en caso de que el Colegio Electoral confirme la victoria de Biden, respondió: ciertamente lo haré. Y tú lo sabes.

Insistió en su acusación sin pruebas: fue un fraude masivo, y describió la infraestructura electoral de Estados Unidos como la de un país del Tercer Mundo.

Reiteró que se impuso por una tremenda mayoría de votos, aunque las últimos cifras que manejan los medios estadunidenses otorgan a Biden unos 80 millones de sufragios, casi 7 millones más de los que habría obtenido el magnate.

Aseguró que en las próximas semanas se probarán cosas que suceden, que resultarán impactantes para la gente.

En poco más de media hora con los periodistas, Trump tuvo tiempo de informar que probablemente el sábado viajará a Georgia, donde podría participar en algún mitin político para apoyar las dos candidaturas republicanas en juego en la segunda vuelta electoral para el Senado.

Antes de su breve diálogo con algunos periodistas, Trump compareció en los jardines de la Casa Blanca para dar el anual discurso por el Día de Acción de Gracias, y aseveró que la decisión de los estadunidenses de reunirse con sus seres queridos supone un acto de fe y patriotismo con los que se celebran los gozos de la libertad.

Los centros para el control y la prevención de enfermedades de Estados Unidos pidieron hace unos días a la población descartar sus tradicionales visitas familiares debido a la situación de la pandemia del Covid-19, que en las últimas dos semanas ha dejado más de 2 millones de nuevos casos en todo el país.

Además de los médicos, el presidente electo, Joe Biden, también pidió un esfuerzo a la población y llamó a encarar estas festividades de modo distinto, pues aunque el país está cansado de luchar, la guerra contra el virus continúa.

Más de 12 millones 879 mil 864 personas se han contagiado en Estados Unidos, según datos de la Universidad Johns Hopkins, que ubica la cifra de fallecidos en más de 263 mil 413, la más alta del mundo.

A pesar del nuevo repunte de contagios en todo el país, la Suprema Corte prohibió antenoche que Nueva York imponga límites de aforo en iglesias y sinagogas ubicadas en zonas consideradas muy afectadas por el virus.

Los jueces se dividieron 5-4, con la nueva magistrada Amy Coney Barrett formando parte de la mayoría, en su primera votación discernible públicamente. Los tres liberales y el presidente del tribunal, John Roberts, discreparon.

La decisión supone un cambio de tendencia en la Suprema Corte. Con la juez liberal Ruth Bader Ginsburg, predecesora de Barrett, los magistrados se dividieron 5-4 en favor de mantener las restricciones de aforo motivadas por la pandemia que afectaban a iglesias en California y Nevada.

El fallo del miércoles podría llevar a Nueva York a revaluar sus restricciones sobre los lugares de culto en zonas consideradas de alto riesgo de contagio, pero su impacto inmediato será menor porque los grupos católicos y judío-ortodoxos que recurrieron las medidas ante la justicia ya no están sujetas a ellas.

La diócesis de Brooklyn y Agudath Israel de América están en zonas de semáforo amarillo, con normas menos restrictivas que ningún grupo ha recurrido.

En otro asunto, el gobierno apeló de la orden de un juez que prohíbe la expulsión de menores migrantes que cruzaron la frontera solos, política promulgada por Trump durante la pandemia del coronavirus para negar protección de asilo a los niños.

El pasado día 18 el juez Emmet Sullivan emitió una orden judicial preliminar solicitada por defensores de los migrantes que prohibía la expulsión de menores indocumentados no acompañados con base en las leyes de salud pública.

Al menos 8 mil 800 menores no acompañados han sido expulsados sin oportunidad de solicitar asilo o hablar con un abogado. La mayoría fueron sacados del país en cuestión de horas o días aunque, durante semanas, el gobierno de Trump retuvo a cientos de ellos en hoteles cerca de la frontera con México, hasta que otro juez prohibió esa práctica.

Biden dijo que revertirá varios de los programas migratorios de Trump cuando asuma la presidencia en enero. El demócrata no se ha pronunciado sobre las expulsiones de migrantes.

Información de LA JORNADA

Deja un comentario

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here