Un Largo y Sinuoso Camino para Controlar la Inflación

A 6 de cada 10 no les alcanza, 2 viven el hambre y la desnutrición, poniendo esto en un mayor riesgo la salud pública. 

CDMX, MAYO 16, 2022. La Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC) reporta la variación de precios de los productos de la canasta del Plan antiinflacionario anunciado por el Gobierno Federal a fin de establecer su impacto en el mercado, encontrando que 16 de los 24 productos elevaron su precio: naranja 200%; jitomate 66.67%; cebolla 57.89%; huevo 43.75%; papa 40%; arroz 28.57%; azúcar 16.67%; frijol 12.50%; papel higiénico 12%; sardinas 10.53%; lata de atún 10%; aceite 8.89%; pan de caja 7.69%; chuleta de puerco, bistec de res y pollo entero presentaron un alza de un 10% promedio nacional; 6 productos mantuvieron su precio (manzana, chile jalapeño, pasta para sopa, tortillas, zanahoria y jabón de tocador) y 2 bajaron su precio (leche y limón).

Además de los productos de la canasta antinflacionaria, estos productos también subieron su precio: aguacate 69.23%; tomate 66.67%; chile serrano 36.36%; jabón de lavandería 17.86%, manteniéndose la escalada inflacionaria de precios en el país.

“México es un país predominantemente urbano, por logística y cultura, lograr que la población cultive lo que se coma resultará a todas luces inviable, debe ser el mercado el que satisfaga la demanda de alimentos de la población; más allá de pretender anclar los precios se deberá proponer nuevos programas y políticas públicas de apoyo a la actividad comercial en pequeño, de lo local, así como fortalecer el poder adquisitivo”, mencionó Cuauhtémoc Rivera, presidente de ANPEC.

La inflación se ha comido literalmente los aumentos al salario mínimo, dejando por debajo el poder de compra de la gente, donde 6 de cada 10 mexicanos siguen sin que les alcance para poder comprar los alimentos que demandan sus hogares y 2 de cada 10 viven el hambre, padecen la desnutrición y colocan en máximo riesgo su salud.

“Se busca fortalecer al plan antinflacionario promoviendo el “autoconsumo”, es decir, llamando a la población a cultivar lo que se coman; este tipo de acciones regularmente inscritas en economías de guerra devela lo complicado que es y será controlar las nocivas y perniciosas secuelas de la inflación en lo que resta del año y el próximo”, agregó Rivera.

México lleva más de 70 años urbanizándose, de tal suerte que la vida urbana y metropolitana predomina por sobre la vida rural, 8 de cada 10 mexicanos viven en las ciudades, llamar a la población a que cultive lo que se coma (frutas, hortalizas y/o legumbres) resulta inviable, tanto logística como culturalmente. Este hecho es de mayor preocupación, ya que pareciera ser un acto de descarga de responsabilidad gubernamental a una responsabilidad ciudadana. El verdadero reto siempre ha sido, es y será que nuestro sistema socioeconómico responda y satisfaga las necesidades que demanda la población a fin de encontrar la mejor calidad de vida.

El presente monitoreo confirma también que buscar anclar precios máximos en un mercado tan extenso y diferenciado como el nuestro, a todas luces resulta una tarea cuasi imposible de concretar. Tabasco, Morelos e Hidalgo resultaron ser las entidades que presentaron una mayor variación de precios.

Conscientes de la diferencia existente entre la economía de Estados Unidos y la nuestra debemos observar la enorme diferencia de rumbo entre el Plan antinflacionario anunciado por el Gobierno de Estados Unidos y el anunciado por nuestro Gobierno; para muestra un botón: el apartado que tiene que ver con el apoyo al pequeño comercio y al mercado de lo local que resultaron mayormente afectados durante la pandemia del Covid-19; se ofrecerán más de 1,200 millones de dólares para su resurgimiento en apoyo a la reactivación económica.

Estamos ciertos que nuestro Gobierno está obligado a hacer más de lo anunciado por el Plan antinflacionario; está emplazado a hacer un balance de los programas y políticas públicas puestas en marcha por Covid-19 que no tuvieron mayor impacto en nuestra economía y sociedad como fue el Programa de 3 millones de microcréditos de 25 mil pesos y el de tandas de bienestar que, al no tener el éxito esperado, fueron cancelados sin haber, hasta ahora, nuevas contrapropuestas de apoyo.

Llamamos al Gobierno Federal a preocuparse más allá de buscar anclar los precios y a encontrar la manera de fortalecer la actividad comercial, fortaleciendo la estructura de suministro y abasto más importante del país, la de los pequeños comercios; una diáspora de más de 1 millón 200 mil puntos de venta, generadora de más de 2 millones de autoempleos, que ofrece manutención a más de 5 millones de personas y satisface más del 52% de la demanda nacional (en cash).

No olvidemos que se debe atender también la salud comercial y el poder de compra de los consumidores mexicanos. Fortaleciendo la demanda lograremos atemperar los precios de la oferta. Al contar con una demanda robusta podremos consolidar un mercado de precios estables y asequibles.

El Plan antinflacionario anunciado, sin lugar a dudas, es el inicio de un largo y sinuoso camino que habremos de transitar para lograr reactivar nuestra economía y, consecuentemente, contener la inflación. La realidad nacional refleja diversas tonalidades de grises, de ahí el clima de incertidumbre predominante. Se generaron altas expectativas en la población con el anuncio de este plan antinflacionario, tendremos que seguir buscando las maneras de honrar este compromiso con la gente.