
TIJUANA, SEPTIEMBRE 1, 2026.- Mientras San Diego comenzó a preparar a su población y su infraestructura ante un posible invierno de fuertes lluvias por el fenómeno de El Niño, Baja California enfrenta la misma amenaza climatológica y la pregunta obligada es si Tijuana está preparada para recibir precipitaciones extraordinarias.
El pronóstico no es menor. El Centro de Predicción Climática de NOAA advierte que El Niño continúa fortaleciéndose y existe una probabilidad superior al 90 por ciento de que alcance una intensidad “muy fuerte” durante el otoño e invierno 2026-2027. Incluso calcula en 69 por ciento la posibilidad de que supere la intensidad de los eventos registrados desde 1950.
Aunque popularmente comienza a llamársele “Súper Niño”, el Servicio Meteorológico Nacional ha aclarado que ese término no corresponde a la clasificación técnica y que debe hablarse de un fenómeno moderado, fuerte o muy fuerte.
SAN DIEGO SE ADELANTA
Del otro lado de la frontera las acciones ya son visibles.
El gobierno de San Diego está advirtiendo directamente a los residentes de zonas susceptibles de inundación para que comiencen a prepararse. La ciudad contempla escenarios de lluvias superiores a las habituales, inundaciones, oleaje elevado, erosión costera, deslaves, caída de árboles, cortes eléctricos y afectaciones a vialidades.
Las cuadrillas trabajan además en la limpieza de canales pluviales, reparación de bombas y generadores y mantenimiento de infraestructura para control de inundaciones.
¿Y TIJUANA?
Baja California ya comenzó también a moverse. Este 1 de septiembre autoridades estatales convocadas por la Coordinación de Gabinete que encabeza Ariel Lizárraga reunió a secretarios de estado para acordar una estrategia preventiva que encabeza la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar, ante las precipitaciones extraordinarias que podrían presentarse.
Entre las prioridades están la infraestructura hídrica, la limpieza de la canalización del Río Tijuana, la atención de zonas de riesgo y un censo de las personas en situación de calle que permanecen dentro de la canalización.
Pero Tijuana presenta un desafío particularmente delicado.
Cada temporada de lluvias exhibe problemas conocidos: asentamientos en laderas, viviendas construidas en zonas de riesgo, deslizamientos, vialidades susceptibles de inundación, acumulación de basura en pluviales y colonias donde el agua puede convertirse rápidamente en una amenaza. Y recuerde que Tijuana en 1993 registró 33 muertos y 92 desaparecidos, además de unos 6 mil 500 damnificados.
Y esta vez podría no tratarse de un invierno ordinario.
Desde julio, especialistas del Gobierno de México habían advertido que Baja California y el resto de la frontera norte podrían enfrentar un invierno particularmente lluvioso, con mayor presencia de frentes fríos, tormentas invernales y ríos atmosféricos asociados al fortalecimiento de El Niño.
Por ello, la prevención no puede comenzar cuando aparezca la primera tormenta.
San Diego ya está limpiando canales, revisando infraestructura y advirtiendo a quienes viven en zonas inundables.
Tijuana tiene todavía tiempo para prepararse!
La pregunta es si utilizaremos estos meses para limpiar pluviales, identificar viviendas vulnerables, revisar desarenadores, preparar albergues y establecer rutas de evacuación…
O volveremos a esperar a que las lluvias nos recuerden dónde están nuestros puntos débiles.
El Niño todavía no muestra toda su fuerza. La prevención debe comenzar antes que la lluvia. La memoria histórica nos recuerda no uno sino varios incidentes graves de inundaciones y pérdida de vidas…




















