
TIJUANA, SEPTIEMBRE 2, 2026.- En México, el 15 por ciento de la población sufre algún padecimiento relacionado con la salud mental, situación que en la frontera norte se incrementa hasta el 20% por factores como la migración y el alto consumo de sustancias psicoactivas, por lo que urge fortalecer las acciones para atender esta problemática, se planteó este miércoles durante la firma de un convenio de colaboración entre Susana Guakil Fundación y otras agrupaciones de apoyo social.
La fundación que preside el empresario David Saúl Guakil, representada por su director general, Francisco Cuéllar, firmó acuerdos de colaboración y apoyo mutuo con la AC Ejército de Mujeres Innovadoras, que preside María Teresa Márquez Palma, y Pro Amore Dei (Por Amor a Dios), una agrupación de apoyo a la población migrante que favorece principalmente a niñas, niños y jóvenes para que continúen sus estudios y que estuvo representada por Leticia Herrera Hernández.
Este convenio tiene como propósito sumar esfuerzos y fortalecer las acciones sociales en beneficio principalmente de niñas y niños, jóvenes y madres solteras, así como de otros sectores de la población que requieren apoyo y acompañamiento.
Isidro Aguado, director jurídico de la mencionada Fundación, anunció que próximamente se firmarán otros acuerdos con más agrupaciones dedicadas a apoyar a la sociedad, en busca de sumar esfuerzos en beneficio de la población, principalmente de los grupos más vulnerables.
Nacida hace aproximadamente 17 años, Susana Guakil Fundación es una asociación civil que en los últimos meses ha enfocado parte de sus esfuerzos en atender la problemática de la salud mental, debido a su alta prevalencia en la zona fronteriza norte del país.
De acuerdo con estudios de instituciones gubernamentales de salud en México, en el país 15 de cada 100 mexicanos padecen algún trastorno relacionado con la salud mental; sin embargo, en Baja California y en la franja fronteriza norte dicha cifra puede incrementarse a 20 personas por cada 100, debido a factores como el consumo de sustancias nocivas para la salud, entre ellas el alcohol y las drogas, así como la situación migratoria de una parte importante de su población.
Según estudios de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y El Colegio de la Frontera Norte (El Colef), en las zonas fronterizas los trastornos mentales pueden afectar a una de cada cinco personas de la población general, mientras que los niveles de estrés postraumático pueden superar el 20% en comunidades altamente expuestas a situaciones de violencia o dinámicas de deportación y tránsito migratorio.
De acuerdo con las mismas fuentes, en lenguaje coloquial se utiliza con frecuencia el término “enfermedades emocionales”, pero desde el punto de vista clínico y psiquiátrico, un grupo importante de las enfermedades mentales entra en la categoría de trastornos del estado de ánimo o trastornos afectivos. Condiciones como la depresión mayor, la distimia o el trastorno bipolar afectan directamente la regulación de las emociones, la energía y el afecto de una persona.
Aunque es común referirse a ellas como afecciones emocionales, porque algunos de sus principales síntomas se manifiestan en el estado de ánimo —como tristeza persistente, apatía o miedo irracional—, la medicina prefiere utilizar términos como trastorno mental o del comportamiento. “Esto se debe a que no solo involucran las emociones, sino también la neuroquímica cerebral, la cognición y alteraciones físicas observables, como problemas del sueño o del apetito”, se señaló durante la firma del convenio celebrada en uno de los salones del nuevo hotel Índigo, ubicado en la avenida Revolución.
En la firma del convenio estuvieron presentes Luis Guillermo Gómez, de Psicólogos Sin Fronteras; Gladis Judith Rendón; Francisco Sepúlveda y Alejandra Aguilar, de Yes We Can Fundación, con quienes próximamente se firmarán convenios similares.



















