Tirar Pilas Alcalinas en la basura común es una amenaza para la salud humana y los ecosistemas

Genera BC más de 22 millones de pilas al año y su inadecuada disposición final puede permitir que entren a la cadena alimenticia humana. Si las tiran, en algún momento las toman, las comen o las respiran, afirma Jessica Castañeda, directora de Biosea Innovación Ambiental

TIJUANA, JUNIO 26, 2026.- Más de 22 millones de pilas alcalinas se desechan cada año en Baja California y la gran mayoría termina en la basura común, representando una amenaza para la salud humana y los ecosistemas, ya que al descomponerse liberan contaminantes de suelo y agua que llegan al mar y entran a la cadena alimenticia humana.

Así lo advirtió esta tarde Jessica Castañeda Castillo, directora de la empresa Biosea Innovación Ambiental, al participar como expositora en el Foro “Pulso Verde”, realizado ayer miércoles y hoy jueves en el Centro Estatal de las Artes de Tijuana, donde destacó la importancia de reducir el consumo de pilas y darle un manejo responsable a estos residuos.

Al impartir la charla “Impacto Ambiental: Bájale a las Pilas”, la ingeniera química y empresaria recordó que según la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), en México cada persona utiliza un promedio de 6 pilas al año, lo que significaría que Tijuana, con 1.92 millones de habitantes, desecha al año 11.5 millones de pilas.

En el caso de Baja California, con una población estimada de 3.7 millones de personas, se estarían desechando 22.2 millones de pilas al año, por lo que preocupa que la inmensa mayoría se tiren en la basura común, pues las sustancias tóxicas que contienen terminan en el mar y entran a la cadena alimenticia humana al consumir, por ejemplo, mariscos.

Castañeda explicó que cuando esos contaminantes llegan, por ejemplo, a la especie marina más pequeña se genera un fenómeno de bioacumulación, puesto que esas sustancias no se degradan en el cuerpo, sino que se quedan en la grasa, por lo que, como resultado natural de la cadena alimenticia, se genera también una biomagnificación.

“El problema con la biomagnificación es que a esa especie se la comió una más grande, entonces ya no trae únicamente el contenido de uno, si ese se comió a cinco pececitos más chiquitos, entonces ya trae lo de cinco, y después a ese pez se lo come otro pez más grande, luego otro pez más grande y luego nosotros”, comentó.

Nosotros, continuó explicando, traemos una biomagnificación de todos los pececitos, de toda la cadena alimenticia y eso es lo que nosotros nos estamos comiendo, por eso aquí les tengo que decir que con las pilas pasa lo que pasa con los residuos peligrosos, que si los tiras, en algún momento, te lo vas a tomar, te lo vas a comer o te lo vas a respirar.

Alertó que las más de 22 millones de pilas que se usan y desechan en Baja California cada año representan miles de toneladas de residuos y la potencial liberación de metales pesados al suelo y agua si no son gestionadas adecuadamente, más al tratarse de un estado fronterizo con una alta actividad industrial y un elevado consumo de aparatos electrónicos.

Afirmó que las pilas son una fuente silenciosa de contaminación, ya que son indispensables para la vida moderna, pero una vez agotadas se convierten en residuos potencialmente peligrosos debido a su contenido de metales y compuestos químicos.

Respecto al impacto ambiental y los riesgos asociados a los componentes de las pilas, dijo que en el suelo generan toxicidad para organismos acuáticos, contaminación de acuíferos y se incorporan a cadenas alimenticias, mientras que en la salud humana causan afectaciones neurológicas, daño renal, problemas respiratorios y riesgos de desarrollo infantil.

Detalló que en la disposición inadecuada de pilas genera en el suelo procesos de contaminación como: corrosión y degradación de la carcasa; liberación de metales como mercurio, cadmio, plomo, níquel y litio; generación de lixiviados contaminados; infiltración de contaminantes hacia el suelo y la posible migración hacia acuíferos y aguas subterráneas.

Reiteró que el impacto de las pilas en el entorno es un problema ambiental a nivel local y global, por su alto contenido de sustancias tóxicas como mercurio, cadmio o plomo, ya que si estos residuos no se gestionan adecuadamente, pueden liberarse en el suelo y el agua, dañando ecosistemas, contaminando acuíferos y siendo un riesgo para la salud humana.

Al referirse a los retos y oportunidades en la gestión de pilas en Baja California, destacó como principales desafíos la baja tasa de recuperación y reciclaje, la escasa cultura de separación en el lugar de origen, la infraestructura limitada de acopio especializado, el incremento constante del consumo electrónico y el riesgo de una disposición inadecuada.

Exhortó a la ciudadanía a estar atenta a las jornadas de recolección y eventos en los que se habilitan centros de acopio, para así dar un destino final correcto a sus pilas alcalinas y recordó que una medida de seguridad es poner a las pilas tape en ambos polos, para evitar que su carga residual provoque alguna chispa que pueda causar algún accidente.

Explicó que derivado de un convenio con la Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable (SMADS) de Baja California, la empresa Biosea Innovación Ambiental, especializada en el manejo de residuos, estará participando en jornadas de acopio de pilas alcalinas AA, AAA, C y D en todos los municipios del estado, a través del programa del gobierno estatal “Baja las Pilas”.

Por ello, Biosea participó ayer miércoles y hoy jueves en el Foro “Pulso Verde”, realizado en el CEART Tijuana, en donde decenas de ciudadanos acudieron de 9 de la mañana a 3 de la tarde, para entregar miles de pilas de origen doméstico, asegurando así la disposición final adecuada de estos residuos y evitando que puedan contaminar el suelo y el agua.

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