
MADRID, ESPAÑA, JULIO 27, 2026.- El Museo Nacional del Prado presenta la exposición “Valeriano D. Bécquer (1834-1870): Los cuadros de costumbres”, una muestra que reúne por primera vez los ocho cuadros que el artista realizó entre 1866 y 1867 como parte de un encargo destinado al antiguo Museo de la Trinidad, cuyos fondos fueron incorporados al Prado tras la desaparición de aquella institución en 1872.
La exposición ofrece al público uno de los mejores ejemplos de la pintura costumbrista del siglo XIX en España, destacando por la calidad de las obras y por la mirada objetiva y sincera de Valeriano Domínguez Bécquer, considerada fundamental para comprender el desarrollo del realismo pictórico español.
La muestra forma parte del espacio Almacén abierto, ubicado en la sala 60 del museo, un proyecto dedicado a difundir y contextualizar las colecciones del siglo XIX. Desde 2009, este espacio ha albergado exposiciones monográficas de destacados artistas, además de proyectos temáticos y técnicos relacionados con la historia del arte.
Voceros del museo señalaron que el conjunto resulta excepcional no solo por reunir nuevamente las ocho pinturas, sino porque también se conserva íntegra la documentación generada por el propio artista, incluyendo descripciones de las obras que ahora acompañan el recorrido expositivo.
Las pinturas fueron entregadas en tres etapas. Las correspondientes a Zaragoza y Soria se presentaron en 1866, mientras que las de Ávila fueron concluidas en 1867. Durante estos viajes, el artista también realizó numerosos dibujos, algunos de los cuales fueron reproducidos mediante grabados en publicaciones de la época, contribuyendo a difundir ampliamente su obra.
Entre las piezas dedicadas a Aragón destacan “Interior de una casa en un pueblo de Aragón” y “El presente. Fiesta mayor en Moncayo”, donde Bécquer retrata escenas cotidianas, la riqueza de las vestimentas tradicionales y diversas manifestaciones festivas como el paloteo y los convivios organizados por las hermandades locales.
El conjunto dedicado a Soria, considerado el de mayor calidad artística, incluye las obras “El baile”, “Un leñador” y “Una hilandera”. Estas pinturas reflejan tanto la dureza del trabajo rural como la dignidad de sus protagonistas y la riqueza de las tradiciones populares, inspiradas en los recorridos que el pintor realizó junto con su hermano, el poeta Gustavo Adolfo Bécquer.
Por su parte, las obras correspondientes a Ávila representan distintos momentos de la peregrinación a la ermita de Sonsoles, en el valle de Amblés, mostrando escenas de romeros, ofrendas religiosas y personajes ataviados con indumentaria tradicional vinculada a celebraciones castellanas.
Los dibujos realizados durante estas campañas constituyen también una parte importante del legado de Bécquer. Muchos fueron reproducidos en revistas mediante grabados, lo que permitió que la obra del artista alcanzara una amplia difusión entre el público de la época.
La exposición invita a descubrir la delicadeza de cada composición y la riqueza de detalles con la que Valeriano Domínguez Bécquer retrató las costumbres populares españolas, consolidándose como una de las propuestas culturales más destacadas del verano en Madrid.
Fotos: Museo Nacional del Prado.




















