
CIUDAD DE MÉXICO, JUNIO 01, 2026.- ¿Te suena el nombre de Roberto Montenegro? Si la respuesta es no, no te preocupes, no eres el único. Aunque la historia del arte mexicano suele estar dominada por los «tres grandes» (Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros y José Clemente Orozco), hubo un hombre que estuvo ahí desde el principio, desafiando a la censura, retratando a las mujeres más rebeldes de su época y creando mundos fascinantes.
Nacido en Guadalajara y galardonado con el Premio Nacional de Artes en 1967, Roberto Montenegro fue una figura clave del muralismo mexicano y un destacado promotor del arte popular. Su obra mural, comisionada por José Vasconcelos para la Secretaría de Educación Pública, también se encuentra en espacios como la Escuela Benito Juárez, la Biblioteca Iberoamericana y la Escuela Nacional de Maestros.
Destacó por su capacidad para integrar la pintura con la arquitectura y por un estilo versátil que combinó tradición y modernidad con influencias del art decó y el simbolismo, consolidándolo como uno de los pioneros del arte mural en México. Durante los años veinte, bajo la tutela de Vasconcelos, impulsó la creación del primer espacio dedicado al arte popular en México: el Museo de Artes Populares, inaugurado en el Palacio de Bellas Artes en 1934, del cual fue nombrado director.
Voceros del Museo del Palacio de Bellas Artes nos informa que abre sus puertas a una nueva y ambiciosa exposición que busca hacerle justicia a este camaleón del arte. Si no sabes nada de pintura pero te da curiosidad la historia, te contamos por qué esta muestra es el plan perfecto para visitar en la Ciudad de México, cualquier día de la semana.
Bajo la curaduría de Daniel Garza Usabiaga, la muestra reúne más de 90 piezas, en su mayoría de la autoría de Montenegro, entre retratos, fragmentos de murales (strappos), obras de arte popular que formaron parte de su colección, litografías, dibujos en grafito y carboncillo, impresiones, gouache, tinta china y acuarela. La exposición se divide en nueve núcleos temáticos.
Nos explican que Montenegro era un artista que no le tenía miedo a las «reglas». No era un pintor aburrido. En una época en la que el gobierno y la sociedad eran muy estrictos, él se las ingenió para saltarse la censura.
En la exposición podrás ver el mural Alegoría del viento, un ángel que no es ni hombre ni mujer, con el que el artista desafió las ideas de la época sobre el cuerpo masculino. El arte que se «despega»: Una de las grandes atracciones son tres fragmentos de murales reales que fueron desprendidos de sus paredes originales usando una técnica casi mágica llamada strappo. Ver de cerca estas piezas (como el retrato del famoso cineasta ruso Sergei Eisenstein) es como tocar un pedazo de historia.
A Montenegro le fascinaban las personas que rompían el molde. En la sección dedicada a los retratos, descubrirás cómo pintó a las mujeres más poderosas, cultas y extravagantes de su tiempo. Desde la icónica Frida Kahlo y la poeta Pita Amor, hasta la escritora Gabriela Mistral. Si te gustan las biografías de mujeres que hicieron historia, esta parte te va a encantar.
Explican que la exposición también nos muestra el lado más humano y político del pintor. Montenegro sufrió ver las crisis del mundo, como la Segunda Guerra Mundial, y lo reflejó en pinturas que critican duramente a dictadores como Hitler y Mussolini.
Pero el broche de oro de la exposición es su obsesión con los autorretratos en esferas de cristal. Imagina al artista pintándose a sí mismo reflejado en una bola de vidrio, repitiendo la fórmula pero cambiando los escenarios. Es como una selfie del siglo XX que nos habla de lo rápido que pasa el tiempo y lo frágil que es la vida. Además, se exhibe por primera vez un autorretrato de «doble vista» que te sorprenderá.
Si te da miedo ir a un museo y no entender nada, relájate. La exposición está pensada para todo el público y contará con: Charlas explicativas. Sesiones de dibujo (¡para que saques al artista que llevas dentro!). Recorridos guiados por otros murales del autor. Si te quedas con ganas de saber más, se presentará un libro-catálogo especial con secretos y análisis de expertos, editado en colaboración con la Fundación Jenkins.
Ya no hay excusa para decir que el arte es aburrido o difícil. Roberto Montenegro te espera para demostrarte que el pasado de México está lleno de color, audacia y misterio.



















