Los fabricantes de sándwiches de estiércol…

LA COLUMNA
Por: Odilón García

El objetivo: crear animadversión, odios, venganzas, explotar el hartazgo social y esto implica además desacreditar periodistas a fin de generar un caos, y que mejor si se pudiera crear una campaña de linchamientos en contra de los medios serios de comunicación y finalmente colocarse como “única opción” ante la opinión pública en las redes que lo acepta todo. Pero que no logra distinguir entre una bazofia humana y un profesional de las letras.

Una especie de Chucho El Roto Moderno, un personaje de ficción que por fin fue capaz de “decir sus verdades” a quien quiera que sea la autoridad (siempre y cuando no sea el Presidente de México o las figuras Federales en el país) y para levantar el aplauso de la gente es imprescindible decir leperadas, levantar falsos, ponerle salsa picante y aventurarse a decir mentiras que jamás ni por asomo se parecerán a la verdad.

Sus mensajes escurren: amarillismo, sangre, ofensas, prostitución, misoginia, falta de educación, asesinatos, chismes, infidelidades, traiciones... sólo le falta presentarle a usted una gallina negra y una estrella de magia negra o contar historias de fantasmas.

Todo aquello que define la verdadera pobreza que no económica, pobreza de la cabeza, del espíritu, pobreza cultural, humana para convertir la inmundicia en un caldo comestible publicable y consumible en Facebook el único lugar democrático donde no se necesita ni la primaria para “publicar” estupideces y difamar sin freno.

¡Qué más da!… Si las leyes ya permiten a cualquier pelafustán de manera gratuita mostrar su pobreza de ideas y al igual que tirar la basura en la calle hoy se puede tirar peor basura en las redes.

Su manicomio mental lo plasman en lo que dicen, su angustia y frustración en lo que ofenden y su falta de educación es hoy tan divertida!

Para la población sobre todo de educación media baja este es el nuevo circo romano la última forma de elegir a JUDAS como el señor en vez de a un hombre educado, que bendice a su paso a los demás y es tan aburrido con una túnica blanca que jamás se comparará con el hoy piojoso, malvado y mal intencionado pero divertidísimo JUDAS.

Para estos engaña tontos, su mundo es virtual, para ser populares se apoyan en “bolts” para generar “likes” que los hace sentirlos populares, falsos perfiles para auto alabarse o bien, ofender a quien se oponga.

Pero lejos del RIGUROSO código UNIVERSITARIO, muy lejos de la ÉTICA (Conjunto de costumbres y normas que dirigen o valoran el comportamiento humano en una comunidad) lejos de la ETICA PERIODÍSTICA llegan a la comunidad como si fuera la única alternativa en este mundo moderno donde los verdaderos informadores aún transicionan en el país lentamente de los espacios convencionales a los digitales.

En una falta de definición entre lo que es intelectual y por lo tanto debe ser masivo y lo que es una vacilada y que merece ser masivo, pero con ese calificativo una vacilada hoy conviven en México los periodistas con personas sin formación pero llenas de rencor, odio, violencia que conocieron en su niñez que les falta educación y que al fin de cuentas con un Galaxy nuevo en la mano, jamás terminarán por comprender que la comunicación humana debe estar impregnada de amabilidad, servicio, eficiencia en la expresión pero sobre todo debe ir en la búsqueda del soporte y desarrollo de la sociedad a la que nos debemos y a la que con vocación y no con odios debemos apoyar. Información probada, con fuentes (por cierto, las fuentes son documentos o personas autorizadas por su profesión o cargo para darnos información) no cualquiera es fuente y un cualquiera es solo eso, un cualquiera que no merece ser mencionado en la información.

En una palabra, estamos revueltos los que escribimos con precaución y los impostores que sin quemarse las pestañas jamás en la Universidad usan el estilo de un oficio bondadoso como lo es el periodismo para destruir personas; es como si en la mesa estuvieran revueltos deliciosos sándwiches de jamón (de pavo por favor) con sándwiches de estiércol, sí en la misma charola y la comunidad comiera de uno y de otro para finalmente preferir el apestoso en vez del bondadoso. Una vez más, porque el apestoso es chistoso y el otro un aburrido… El otro que se lo coman otros… es un verdadero sándwich para abuelitos.

Porque hoy está de moda comer mierda, la palabra mierda es más llamativa que si escribo de información para formarnos. Es como si hoy decidiéramos destruir las Universidades por aburridas y nos fuéramos a capacitar a las penitenciarías para modificar las leyes y dejar que ahí, si quieres y tienes dinero te compres una buena torta de estiércol y tomes un delicioso líquido ambar llamado pis…

Qué cosa! nadie haría tal barbaridad! ¿Verdad? Sinceramente dígame usted, cuéntemelo en secreto… ¿Lo estamos haciuendo? ¿Está pasando? Usted ha dicho alguna vez al mandar esta basura:

-Amigo, me llegó!

¿Será que consumimos esas tortas podridas salidas del estiércol de una mente dañada y putrefacta?

¿Será que en México estamos incapacitados… porque no distinguimos lo profesional de la suprema ignorancia?

¿Quién recoge una basura de la calle y la lleva a su casa, la mete en la alcoba con su esposa, se la envía en el desayuno a sus amigos y la reparte como si fuera una rosa?

Consumimos vomito de quien pretende enlodar a las personas, decirle prostituta a una primera dama (qué divertido! No? Eso se merecen las mujeres! Claro que sí!!! Eso y más merece, afirman las mentes contaminadas) nos hartamos de ingerir brabuconadas en contra de personas que no son violentas y sufren avergonzadas, comemos la pus por desprestigiar a diestra y siniestra y le convidamos de este pan a nuestros amigos, a nuestras esposas a nuestros hijos para que también con las muelas llenas de mierda se rían al ver que nuestras bocas están llenas de lo mismo. Qué divertido!

Desprestigiar a comunicadores conocidos entre la comunidad les da a estos enanos intelectuales una alta visibilidad por el morbo que esto proyecta. Pero sobre todo por nuestro prestigio ganado en décadas.

No es lo mismo desprestigiar a Juan o a mi compadre Lencho que a un periodista de trayectoria. Eso es lo que vivimos hoy en Baja California, pero también en México.

El problema no son los iletrados sino los que consumen sus sándwiches de estiércol!

Columna dedicada a la familia periodística!