Covid19, Políticas de Seguridad en fronteras

De la exclusión a la inclusión social: Dr. José María Ramos

Por: José María Ramos, El Colef.

Se presentan algunas reflexiones acerca del contexto e implicaciones del COVID-19 en las políticas migratorias y de seguridad fronteriza de Estados Unidos, Colombia, Ecuador y España, considerando la relevancia de la gestión de los flujos migratorios irregulares de  mexicanos, centroamericanos y venezolanos tanto en la relación México-Estados Unidos, en las relaciones de Colombia y Ecuador con Venezuela y la relación de España con Marruecos respectivamente. Con ello se compararan las políticas de seguridad y control fronterizo de dichos países en un contexto de incertidumbre global y transfronteriza.

La coyuntura de la pandemia del COVID-19, ha dado pie a que los países impulsen restricciones migratorias con la finalidad de reducir los flujos global y en otros casos, se impulsan modelos de gestión migratoria inclusivos, como sería el caso de la relación de Colombia y Ecuador con Venezuela. En tal sentido, Colombia se considera el segundo receptor de población migrante a nivel internacional –cerca de 1, 700 mil venezolanos- solo superado por Turquía. La eficacia de la política migratoria colombiana es tal, a pesar de que no existe una relación diplomática con Venezuela. 

En el caso de la frontera de Ecuador y Venezuela, se ha fortalecido la cooperación y la implementación de políticas de prevención sanitaria. En un marco, en donde en el ámbito local –Guayaquil- existe una ineficaz política de prevención y reactiva hacia el COVID-19, lo que ha generado que dicha ciudad sea un treding tópic a nivel internacional.

En el caso de la frontera de España con Marruecos, las autoridades marroquíes cerraron las fronteras y no permiten entrar a sus nacionales provenientes de otros países ni a los trabajadores transfronterizos. Solo pueden cruzar a Europa los turistas de vacaciones en Marruecos. Este es un ejemplo unilateral, en donde no se valora la relevancia de la cooperación transfronteriza en materia de salud y de prevención de la pandemia.

Actualmente Estados Unidos es el nuevo epicentro de la pandemia del COVID-19 por el número de fallecidos cerca de 3600  y 240, 120 contagios -2 abril 2020-, lo que implica riesgos para los migrantes irregulares. De ahí la importancia de promover eficaces protocolos sanitarios y de cooperación transfronteriza con Centroamérica y con Estados Unidos.

La coyuntura actual puede ser una oportunidad para que los grupos delictivos aprovechen la incertidumbre global y transfronteriza para aumentar el tráfico de drogas desde Centroamérica y la región del Pacifico hacia México con destino a Estados Unidos. Tal contexto, explica el reciente despliegue de seguridad marítima de Estados Unidos en la región y con respecto a Venezuela.

En el caso de la política de seguridad fronteriza de Estados Unidos las nuevas medidas incluyen restricciones migratorias, prevén la expulsión inmediata del país de aquellos que lleguen de manera irregular, sin contemplar un período de detención o el debido proceso que se necesita para los solicitantes de asilo. Con lo cual se limitan los derechos de los migrantes. Con estos antecedentes, se considera  aumentará la vulnerabilidad a migrantes deportados, en situación de asilo o los migrantes que pretendan ingresar hacia los Estados Unidos de manera irregular.

La Iniciativa conjunta de México y Estados Unidos para combatir el COVID-19 condiciona por primera vez en la historia de la relación el cruce de los mexicanos con visa de turista de Estados Unidos, considerados como “no esenciales” por las autoridades estadounidenses, pero cuya restricción impactará en la economía fronteriza de Estados Unidos. 

El problema de esta iniciativa es la ausencia de un eficaz protocolo sanitario en los  cruces fronterizos desde Estados Unidos hacia México. Lo que podría impactar en el aumento del número de contagiados en las próximas semanas, considerando los siguientes flujos hacia México: 

a) trasmigrantes mexicanos y estadounidenses que viven en México y que habitualmente cruzan a trabajar en Estados Unidos y luego regresan a territorio mexicano; 

b) la población de origen mexicano que vive en Estados Unidos y que visitarían a sus familiares en esta temporada vacacional;

 c) los turistas estadunidenses y de origen mexicano que visitarían a las ciudades fronterizas mexicanas; 

d) migrantes irregulares detenidos y deportados por autoridades estadounidenses hacia México; 

e) migrantes en situación de espera de su respuesta de asilo y en espera de audiencia en las ciudades fronterizas mexicanas. 

En todos estos casos, no existen los debidos protocolos sanitarios binacionales o de México al momento de internarse hacia Estados Unidos. Con lo cual aumentan los riesgos de contagios en dichos flujos.