TIJUANA, MAYO 21, 2020. Nuevamente se ha ratificado el cierre de la frontera México- EU por un tercer mes a los cruces no esenciales procedentes de México hacia Estados Unidos.  Se plantea que este cierre ha impactado de manera negativa en la frontera sur estadounidense. Pero contradictoriamente ha beneficiado al mercado interno del lado mexicano, con mayores ventas locales y ha generado una sensación de menor contagio de la pandemia del Covid-19 en las ciudades fronterizas mexicanas y estadounidenses.

Se considera que el cierre de la frontera del lado mexicano  no ha sido un tema prioritario en la agenda nacional, fronteriza y binacional, porque se valora la relevancia del Covid-19. No obstante, desde el lado estadounidense si se permiten los cruces de turistas y otros flujos que impactarían en un mayor número de contagios en el lado mexicano, dada la ausencia de los protocolos sanitarios desde el lado de Estados Unidos hacia México y la limitada gestión y política integral hacia el Covid-19 en la frontera norte, a excepción del caso de Nuevo León.

Este contexto explica la diferencia del número de casos de personas contagiadas en los estados fronterizos del norte (14, 342)  en comparación con los estados de la frontera sur  estadounidense  con 154, 222 personas contagiadas al 19 de mayo. Es decir, se podría pensar que considerando el mayor número de contagios en el lado estadounidense, existirían mayores contagios en el lado mexicano, aunado a la intensidad de los flujos de transmigrantes laborales y turistas que siguen visitando las ciudades fronterizas mexicanas. Este contexto puede condicionar la apertura de las actividades comerciales, laborales y sociales en el lado mexicano, considerando que no existe una gestión integral de la pandemia (pruebas, estricto protocolo para mantener la seguridad y la higiene social; filtros de seguridad en los accesos y fundamentalmente una App estratégica de Rastreo de Contacto Infeccioso, localizando personas que tuvieron contacto con la persona infectada, basada en tiempo y lugar).

Este déficit de la gestión y la política del Covid-19 en la frontera norte –a excepción de la gestión del estado de Nuevo León- sería el factor que el CDC está argumentando para no abrir la frontera a los residentes fronterizos mexicanos. No obstante, el potencial que representan los cerca de 500 mil fronterizos que no pueden cruzar de compras, servicios, turismo y relaciones sociales. La prioridad ha sido fortalecer la salud de las comunidades fronterizas.

La justificación del cierre de la frontera es importante. Lo cuestionable es la ausencia de mecanismos de cooperación transfronteriza en materia de salud para gestionar las causas y efectos del Covid -19 bajo una gestión estratégica. Hace 11 años la coordinación transfronteriza fue muy eficaz en materia de combate al H1N1, ahora está muy limitada.

Además, desde hace 19 años había funcionado eficazmente la Frontera en el Siglo XXI, bajo el esquema de fortalecer los controles anti terroristas sin afectar la agilización de los cruces de autos, personas y mercancías. Ahora el reto es fortalecer los protocolos sanitarios reactivos, preventivos y estratégicos que permitan la reducción y control de la pandemia. La sostenibilidad de la frontera México- Estados Unidos dependerá de una eficaz estrategia sanitaria que coadyuve a atender los siguientes factores:

  • Las cadenas de valor de la industria maquiladora y en particular de los trabajadores vulnerables.
  • Los flujos fronterizos turistas y de comercio de ambos lados
  • Los turistas mexicanos procedentes del centro y sur del país
  • Los transmigrantes laborales
  • Los migrantes deportados
  • Los migrantes que pretenden ingresar de manera irregular hacia Estados Unidos

 

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